Todo comenzó hace ahora casi un mes. Numerosas personas acamparon en plazas de toda España para demostrar su descontento con un sistema que les excluye y sólo reclama cada cuatro años para depositar el voto en las urnas. Familias, niños, desempleados, autónomos, ejecutivos, parados... sin distinción alguna, todos acabaron en plazas como Sol en Madrid para reclamar cambios estructructurales. Reclamar que otro mundo sí es posible. Islandia como motivación y el mundo árabe como inspiración.
Llegaron las elecciones y el mapa pasó del rojo al azul. El platillo de la balanza cambió de posición. Siguió el bipartidismo. No fue, sin embargo, un fracaso, puesto que el mensaje ya había calado entre gran parte de la sociedad, estuviera o no a pie de calle.
Casi un mes después, tras dar la vuelta al mundo, el movimiento 15-M debate dentro de un círculo vicioso si levantar los campamentos. Esta misma noche Madrid, epicentro del movimiento, debatía esta cuestión tras jornadas en las que el sistema de votación arrojó el mismo resultado: permanencia. Pero no una permanencia acordada, más bien impostada. El propio sistema de votación elegido, basado en la unanimidad en la toma de decisiones, ha llevado a apartar del sistema a los propios acampados, a dividirlos. Entre los que se quieren quedar y los que optan por marcharse y continuar el trabajo sin tener ya una plaza como referente.
Actualización: Finalmente, Sol se levanta el domingo. Los acampados que quieran permanecer lo harán a título individual.
Y, entre medias, datos como que Sol llegó a tener 42 comisiones para organizarse justo cuando reclamaba el fin de la burocracia. O insultos de algunos acampados hacia periodistas que han cubierto concentraciones como la de Granada. El poder parece aguardar mientras tanto una decadencia del movimiento por agotamiento.
Ahora, salvo momentos y medios puntuales, los medios españoles se ocupan ahora de otros asuntos como la crisis del pepino o la deuda de las comunidades autónomas. Era algo con lo que se contaba de antemano. Desgraciadamente, la actualidad actúa como una burbuja, como una curva que asciende para luego decaer. A veces lentamente, a veces abruptamente.
El 19 de junio es la nueva cita para tomar las calles y elevar la voz. Reclamar que el sistema no nos deje al margen. Con o sin plazas, el espíritu debe seguir vivo.
Mientras tanto, una genial intervención de José Luis Sampedro.
Mientras tanto, una genial intervención de José Luis Sampedro.


